Todo se resume a este recuento, casi la mitad del día y todo
el insomnio que ha invadido cada una de las noches desde aquella vez; pensando,
analizando, prejuicios, que al final lejos de haber sido malos, resultaron
congruentes.
Hace un par de días corriendo junto al mar, su brisa estaba
llena de voces, algunas cansadas, deprimidas, enojadas, decididas, y solo una podía
dejarme sin aliento paralizando mi pensamiento, llena de miedo y euforia a la
vez.
Ocaso que pintas de blanco
el mar donde la luna enigmáticamente hermosa en el firmamento esta, con
su luz cegadora abrace mi mirada penetrando las ventanas de mi alma; encuentre
lo que mis ojos ya no ven, lo que mis manos ya no sienten, devuelva a mi el
sabor cereza de los dulces besos, musicalizando con voz lo que mi ser anhela
escuchar y volver a percibir el aroma de sus suspiros del alma.
Me siento y me pregunto si lo salado del mar es porque
realmente asi siempre fue o por las miles de personas que se sentaron frente a
el han dejado lagrimas correr intentando ocultarlas en su sal para ante la
gente su ser no avergonzar.
Escribir es como fuego en las venas, como quimio que curaría
alguna vez el cáncer de los por que?
Karmas y yecoras, promesas inconclusas que el viento
desintegra.
Cuanto pesan 2 lustros? Que te compro una década? Preguntándome
donde y en que momento?
El mar me tranquiliza pero la tormenta se avecina; retorno a
la ciudad del caos, por hoy no hay mas que decir, no hay nada que nadie no vea, la magnitud solo uno la puede desnudar,
y lo real es que al retorno triunfal
otra vez el cielo azul ha de disfrutar después del aquel baile en el bar...