jueves, 2 de febrero de 2012

Un segundo y segun las escrituras ...


Perdí la poca vida que me quedaba; veía mi inocencia desprenderse en cada beso insanamente respondido, inundando mi alma en lágrimas que mi cuerpo escondió y cediendo obligado por mi consiente moribundo
Comenzo siendo parte de mis limites, su mirada perdida en demencial deseo cegado, a la nena aterro en el interior impactándola sin poder gritar.
El cuerpo cedió ante algo que no podía ya detener, cada rasguño, cada moretón, cada mordida infligida con dolor es la cicatriz detrás de esta suciedad invisible en la que mi cuerpo se esta quedando,
Un Lord Claudio Bernard en aquel lugar de Puebla mi ser estaba dispuesto a tomar.
Mi conciencia rogaba por que tus caricias fueran en ese momento las que a mis manos estrujaban, tus labios esos besos que me estaban quemando la piel y el deseo de uno fuera de las dos.
No sentía nada y solo deseaba que esa mirada que me veía fuera la dulce mirada que me vio esa ultima noche en la que algo mas mi corazón despertara, donde solo guardo silencio mi mirar y le dijo adiós deseando aun falle mi intuición
No hubo ruido, no hubo ternura, solo un silencio mortal que mi razón deseaba fuera ese abrazo mortal que cobrara el daño que su capricho flagelo la inocencia marcando ya de por vida hasta el juicio final.