Perdí la poca
vida que me quedaba; veía mi inocencia desprenderse en cada beso insanamente
respondido, inundando mi alma en lágrimas que mi cuerpo escondió y cediendo
obligado por mi consiente moribundo
Comenzo
siendo parte de mis limites, su mirada perdida en demencial deseo cegado, a la
nena aterro en el interior impactándola sin poder gritar.
El cuerpo cedió
ante algo que no podía ya detener, cada rasguño, cada moretón, cada mordida
infligida con dolor es la cicatriz detrás de esta suciedad invisible en la que
mi cuerpo se esta quedando,
Un Lord
Claudio Bernard en aquel lugar de Puebla mi ser estaba dispuesto a tomar.
Mi conciencia
rogaba por que tus caricias fueran en ese momento las que a mis manos
estrujaban, tus labios esos besos que me estaban quemando la piel y el deseo de
uno fuera de las dos.
No sentía nada
y solo deseaba que esa mirada que me veía fuera la dulce mirada que me vio esa
ultima noche en la que algo mas mi corazón despertara, donde solo guardo
silencio mi mirar y le dijo adiós deseando aun falle mi intuición
No hubo
ruido, no hubo ternura, solo un silencio mortal que mi razón deseaba fuera ese
abrazo mortal que cobrara el daño que su capricho flagelo la inocencia marcando ya de por vida
hasta el juicio final.
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